¿Alguien se puede imaginar cómo era el mundo de la
comunicación empresarial antes de la llegada del correo electrónico?
Sinceramente es un ejercicio difícil de realizar, casi como ser el protagonista
de una película de los años 40 en blanco y negro. La velocidad y la fluidez de
la comunicación dentro y fuera de la empresa se multiplicó exponencialmente
para facilitarnos el trabajo hasta niveles hasta entonces insospechados.
Este proceso de implantación comenzó a ser masivo a finales del
silgo XX, coincidiendo con el desarrollo y expansión de Internet. En las
últimas décadas, esta herramienta de comunicación se ha ido perfeccionando y
complementando en sus aspectos más técnicos, pero… ¿sabemos realmente hacer un
correcto uso del correo corporativo?
A continuación, te contamos 5 trucos que te ayudarán a responder a esta pregunta:
1. Piensa antes de escribir. Parece un consejo fácil, intuitivo y de sentido común pero no todo el mundo es capaz de reflexionar antes de redactar. Es vital saber qué quieres decir y organizar el texto en función de tu objetivo.
2. No te enrolles. La extensión del correo electrónico debe ajustarse a criterios de eficiencia y eficacia. Se ha de ser sintético, concreto y conciso, ya que, este medio no es un chat, pero tampoco una epístola.
3. Recurre al lenguaje asertivo. Es fundamental establecer una relación o un trato que sea cordial (siempre que la situación lo permita), anteponiendo el respeto en todo momento, haciendo que nuestra expresión escrita sea la más adecuada.
4. Debes tener bien claro a quién te diriges. Es esencial diferencial quién es el destinatario para escoger el tono y el contenido del correo electrónico. Gestiona con cautela las opciones CC (copia de carbón) y CCO (copia de carbón oculta), ya que un error puede acarrear situaciones incómodas.
5. Mantén tu correo al día. Una buena gestión de la bandeja de entrada implica saber priorizar unos correos sobre otros, en función de las necesidades y la urgencia del contenido.

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